El paraíso dislocado se refiere a Puerto Rico. Mi tierra natal que considero un edén abundante en belleza e historia; repleto de una gente hermosa, fuerte, y flexible en pensamiento. Hoy, como mujer adulta, considero fantástica mi experiencia humana durante mi niñez y adolescencia en Puerto Rico, algo que no había reconocido hasta que me fui de la isla a los Estados Unidos y regresé mucho mas tarde añorando descubrir, o mejor dicho redescubrir, esa tierra que me regaló las riquezas de todo lo que contiene.
¿Por qué le llamo el Paraíso dislocado?
Paraíso dislocado tiene varios significados. Paraíso porque es obvio que describe el terruño, los montes, los bosques, los paisajes, las playas y el lugar estratégico donde se sitúa en el mapa. Una isla nutrida de maravillas…en realidad es un edén y toda esta palabrería no define su belleza. ¡Hay que ser testigo!
Dislocado es sinónimo de desconcertado, roto, confuso y desarreglado. Esta descripción viene específicamente de experiencia propia y más bien le corresponde a la energía de los habitantes de Puerto Rico. Es una energía ansiosa, débil y confusa. Y por favor, no pongas palabras en mi boca. Yo no estoy diciendo que el pueblo puertorriqueño es un problema, o que es enfermizo, pero la condición de la isla revela la condición de sus habitantes. Esa condición es confusión. Cuando hay confusión, hay incertidumbre, duda, miedo, desesperación. Quizás lees esto y piensas que estoy exagerando y quizás tienes razón.
Desde el otro lado del charco, como decimos nosotros, me mantengo al tanto de las noticias, los festivales, eventos sociales, el crimen, y gracias a la tecnología, a veces me entretengo con “La Reina del Bochinche: La Comay”. Es fácil sentarme acá y decir que a Puerto Rico le pasa esto o le pasa lo otro, que Fulano tiene la culpa porque se dejó llevar por Sutano. etc., etc., etc. Lo que está pasando, está pasando y punto. Pero, ¿hasta cuando se prolonga culpar a Fulano o Sutano? Si no es culpa de aquel es culpa del otro. Somos humanos y todos cometemos errores. Eso es lo hermoso del ser humano, cuando erramos aprendemos la lección y recomenzamos. Ahí está el detalle…recomenzar, y escoger. Lo que no sirve se echa a un lado y adelante el cambio.
Olvídate de los errores del pasado y concentra en mejorar el futuro. Comienza otra vez. Si algo o alguien no funcionan, confía en tu brújula interior, toma la decisión de hacer algo diferente para mejorar tu futuro y el de aquellos cercanos a ti. Echarle la culpa a otro por tu condición solo prolonga la miseria, porque nadie va a tener la pasión para ayudarte como la tienes tú para ayudarte a ti mismo. Nacemos solos y morimos solos. El camino que caminamos lo tenemos que caminar solos, nadie te va a cargar.
¿Qué caray quiere decir todo esto? Quiere decir que te mires en el espejo y decide que es lo que vas a hacer para que hagas la diferencia en cualquier nivel de tu vida, o si te gusta lo que ves…pues no cambies nada. Por ejemplo, si te levantas por la mañana y te preparas para trabajar te miras al espejo y tu escoges de que lado te partes el pelo… ¿cierto? “Partidura a la derecha o partidura a la izquierda, me pongo gel, o mejor no. Yo escojo.” ¿Entiendes más o menos lo que quiero decir? Tienes que escoger como manejar tu vida.
Te voy a dar un ejemplo de cómo el ‘escoger’ se traduce a un nivel muy simple en términos de alzar el estándar de calidad de vida en nuestra isla. Recientemente estuve en el área de Luquillo visitando lo que antes eran los kioscos de Luquillo. Cuando me criaba esos kioscos eran literalmente chozas hechas de aluminio o madera, algunas de ellas se estaban cayendo en cantos. ¡Pero eran bellas! Allí se encontraba todo tipo de fritura criolla, agua de coco y antojitos puertorriqueños de todas clases. Hoy día ya no son chozas, son estructuras de bloque y concreto. Todavía se encuentran los antojitos, aunque algunos de ellos son restaurantes de comidas gourmet. La cuestión es que en cierto día llego allí con unas primas que hace años no visitaban la isla, y misión cumplida porque nos dimos una harta de frituras acompañadas de agua de coco. Salimos rodando de allí. Al salir del local, comenzamos a recorrer la hilera de kioscos y no había donde tirar la basura. Buscamos y veíamos como las gentes ponían la basura en las esquinas, en rotos en la pared… “¡¿No hay zafacón?! ¿Y que rayos hacemos con esto?” Le preguntamos a un muchacho que iba caminando y disfrutando de frituras. El chico muy atento y caballeroso nos enseñó un rotito en una pared donde había servilletas, latas vacías, cocos, pedazos de comida y claro…moscas. Mis primas y yo nos miramos desconcertadas. La desdicha vino por parte del muchacho y con la rapidez que nos mostró como rebajar estos establecimientos que han sido icono de esta área. No por lo que nos dijo, si no la cultura que conlleva lo que nos dijo. Nosotras escogimos caminar hasta encontrar un zafacón, y en unos 20 segundos encontramos un receptáculo de basura dentro de uno de los establecimientos.
¿Crees tú que si todos los consumidores hicieran lo mismo hubiese basura por esta hilera de negocios que es tan importante para el comercio de esta área de Luquillo, y para el turismo de la isla?
Piensa cerebro.
Todos tenemos que escoger si continuamos una cultura dislocada o si subimos el estándar que define a Puerto Rico. Empieza con cada uno de nosotros tomando responsabilidad por cada una de nuestras acciones… Olvida lo que hiciste ayer, escoge y comienza de nuevo. ¿Qué vas a hacer hoy para mejorar tu calidad de vida?
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