Monday, October 31, 2011

Poema de Julia de Burgos: Una canción a Albizu Campos






De corazón a labio,
de Norte a Sur y a estrella,
los montes y los niños y el aire te saludan.

Príncipe del imperio de las constelaciones
donde comienza el alma a iniciarse la idea.
Descubridor del cielo verdadero y presente
por donde el mundo mira la tierra borinqueña.

Vencedero de prisiones, libertador de rumbos,
enterrador perpetuo de todas las cadenas.

Todo en ti se adelanta en bandadas de sueños
desde Atlanta hasta el tierno manantial de las sierras.

Porque te fuiste íntimo soñando claridades,
y, soñando, a tu estrella solitaria regresas.

Todo en ti se adelanta en bandera de nubes
desde Atlanta hasta el hombre que doquiera pelea.
Porque te fuiste, inmenso peleando libertades
y peleando mundiales libertades regresas.

Todo en ti se adelanta en magnitud de símbolo
desde Atlanta hasta el hoy eterno de tu ofrenda.

Porque te fuiste, todo, de amor a Puerto Rico
y todo, de amor patrio, a lo eterno regresas.

Corazón del instante, nervio y pulso del mundo
que vivió en tu martirio por ti se liberta.
En tu cárcel los pueblos aplastados se vieron
y a tu nombre los pueblos, redimiéndose llegan.

A tu nombre, canción en la boca de un río,
relámpago antillano cabalgando la tierra,
amapola de América dibujada en mil pétalos,
universo rendido al alma borinqueña.

Julia de Burgos

Julia de Burgos- Poetisa puertorriqueña (1914-1953).

Pedro Albizu Campos- Figura política, uno de los líderes más relevantes del movimiento de Independencia de Puerto Rico (1893-1965).


Una canción a Albizu Campos

Saturday, October 29, 2011

Isla y habitantes = Cuerpo y células

Piensa en la isla como si fuese un cuerpo.  Piensa que todos sus habitantes son células.

Piensa esto detenidamente.
Este pensamiento no es un pensamiento ligero.  Requiere reflexión de parte tuya y mía.
El pensamiento no es mío.  Vino de otro, pero ese otro lo compartió conmigo, y estoy obligada a compartirlo contigo.

Si piensas en la isla como un organismo vivo: un cuerpo, y si piensas que tú y yo somos células vivas que habitan ese organismo, puedes imaginar a un nivel multidimensional como todas las células de ese cuerpo afectan la condición de él.
Cuando miras el cuerpo no puedes ver las células que mantienen al cuerpo vivo; es necesario un aparato magnificador para poder ver esas células y observar las actividades y comportamiento de tal.  ¿Que hace que ese cuerpo sea ese cuerpo?  Pues las células… ¡Claro!

Cada célula del cuerpo tiene una función y un propósito.    En algunos casos es obvio el propósito de una célula u otra, pero en otros casos es un misterio.  Solo sabemos que todas las células son importantes para el funcionamiento vital de ese cuerpo, y que tenemos que confiar en el camino de la vida de esa célula.   Cada célula contribuye a la estructura, estabilidad y energía del cuerpo que habitan.  En el instante que una célula se enferma, el cuerpo que habita comienza a debilitarse de alguna forma y si esa célula no logra regenerarse puede causar hasta la muerte.  La enfermedad de esa célula tiene consecuencias que se pueden observar al mirar el cuerpo sin tener que observar la célula como tal.  Quizás esa célula enfermiza esté íntimamente atada al sistema neurológico, o reproductivo, o digestivo… ¿Quién sabe?  Solo el cuerpo sabe, aunque todos sabemos que el cuerpo va a reaccionar de algún modo, tarde o temprano, porque ha comenzado un deterioro a nivel microscópico.

Otra vez, piensa en la isla como si fuese un cuerpo.  Piensa que todos sus habitantes son células…ahora inclúyete a ti y a mi.




Puerto Rico en una foto satelital


 

Observemos esta imagen aérea de Puerto Rico.
No veo los habitantes, pero sé que están ahí.
¿Estas ahí?  Si no lo estas, deberías… Es un cuerpo hermoso.

Piensa en cada habitante como una célula que afecta a ese cuerpo.  La condición de cada habitante afecta a la isla física y emocionalmente; esto incluye a todos los habitantes; repito, todos los habitantes, porque todas las células son importantes en un cuerpo.  La condición exterior de la isla habla específicamente de la condición interna de cada habitante. Y cada habitante es tan complejo como una célula, pues cada una de esa cantidad inmensa de células que ayudan al cuerpo a funcionar se compone de varios compartimientos internos que le dan soporte para que puedan hacer su función en el cuerpo.  Entre la célula y el cuerpo hay un fino equilibrio que mantener para que el cuerpo mantenga una vida saludable.  Ese mismo fino equilibrio es necesario entre una tierra y sus habitantes.  La energía fisiológica y emocional que cada habitante lleva adentro irradia en múltiples direcciones mientras funciona dentro del organismo de nuestra isla.  

¿Como aseguramos que cada célula presente en ese cuerpo terráqueo sea una célula inteligente?  

Busca tu brújula interna aunque no sepas que hacer o a donde ir.  Detente a pensar en que puedes hacer para mejorar Tú calidad de vida. Empieza con cosas simples, no tiene que ser nada extravagante. Una acción es la fundación para la próxima.  Puede ser algo tan simple como sonreír si nunca lo haces.  O quizás, ayudar a alguien a completar algún proyecto.  Tienes que estar atento a tu entorno. ¿Qué sucede a tu alrededor donde tu puedas hacer una diferencia positiva?  Tu entorno no es necesariamente igual al mío, la dinámica de tu vida será diferente a la mía, eso no importa.  Toma una pausa de tus días ajetreados y comienza de nuevo para mejorar la condición de tu vida personal y el resultado será que ayudaras a los que están a Tú alrededor.  La idea es que como una célula madre se regenera y forma parte de sanar un cuerpo humano, así debemos mirar a nuestra isla y estar atentos a los síntomas que demuestran una enfermedad grave.  Tener conciencia de que cada uno de nosotros debe participar en el progreso fisico, emocional, y psicológico de este paraíso terrenal.






Friday, October 28, 2011

¿Por qué le llamo el Paraíso dislocado?


El paraíso dislocado se refiere a Puerto Rico.  Mi tierra natal que considero un edén abundante en belleza e historia; repleto de una gente hermosa, fuerte, y flexible en pensamiento.  Hoy, como mujer adulta, considero fantástica mi experiencia humana durante mi niñez y adolescencia en Puerto Rico, algo que no había reconocido hasta que me fui de la isla a los Estados Unidos y regresé mucho mas tarde añorando descubrir, o mejor dicho redescubrir, esa tierra que me regaló  las riquezas de todo lo que contiene.

¿Por qué le llamo el Paraíso dislocado?
 Paraíso dislocado tiene varios significados. Paraíso porque es obvio que describe el terruño, los montes, los bosques, los paisajes, las playas y el lugar estratégico donde se sitúa en el mapa. Una isla nutrida de maravillas…en realidad es un edén y toda esta palabrería no define su belleza.  ¡Hay que ser testigo!

Dislocado es sinónimo de desconcertado, roto, confuso y desarreglado.  Esta descripción viene específicamente de experiencia propia y más bien le corresponde a la energía de los habitantes de Puerto Rico.  Es una energía ansiosa, débil y confusa. Y por favor, no pongas palabras en mi boca.  Yo no estoy diciendo que el pueblo puertorriqueño es un problema, o que es enfermizo, pero la condición de la isla revela la condición de sus habitantes.  Esa condición es confusión. Cuando hay confusión, hay incertidumbre, duda, miedo, desesperación.  Quizás lees esto y piensas que estoy exagerando y quizás tienes razón.

Desde el otro lado del charco, como decimos nosotros, me mantengo al tanto de las noticias, los festivales, eventos sociales, el crimen, y gracias a la tecnología, a veces me entretengo con “La Reina del Bochinche: La Comay”.   Es fácil sentarme acá y decir que a Puerto Rico le pasa esto o le pasa lo otro, que Fulano tiene la culpa porque se dejó llevar por Sutano.  etc., etc., etc.  Lo que está pasando, está pasando y punto.  Pero, ¿hasta cuando se prolonga culpar a Fulano o Sutano? Si no es culpa de aquel es culpa del otro. Somos humanos y todos cometemos errores.  Eso es lo hermoso del ser humano, cuando erramos aprendemos la lección y recomenzamos.  Ahí está el detalle…recomenzar, y escoger.   Lo que no sirve se echa a un lado y adelante el cambio.

Olvídate de los errores del pasado y concentra en mejorar el futuro.  Comienza otra vez.   Si algo o alguien no funcionan, confía en tu brújula interior, toma la decisión de hacer algo diferente para mejorar tu futuro y el de aquellos cercanos a ti.  Echarle la culpa a otro por tu condición solo prolonga la miseria, porque nadie va a tener la pasión para ayudarte como la tienes tú para ayudarte a ti mismo.  Nacemos solos y morimos solos. El camino que caminamos lo tenemos que caminar solos, nadie te va a cargar.

¿Qué caray quiere decir todo esto?  Quiere decir que te mires en el espejo y decide que es lo que vas a hacer para que hagas la diferencia en cualquier nivel de tu vida, o si te gusta lo que ves…pues no cambies nada.  Por ejemplo, si te levantas por la mañana y te preparas para trabajar te miras al espejo y tu escoges de que lado te partes el pelo… ¿cierto?  “Partidura a la derecha o partidura a la izquierda, me pongo gel, o mejor no.  Yo escojo.”  ¿Entiendes más o menos lo que quiero decir?  Tienes que escoger como manejar tu vida. 

Te voy a dar un ejemplo de cómo el ‘escoger’ se traduce a un nivel muy simple en términos de alzar el estándar de calidad de vida en nuestra isla.  Recientemente estuve en el área de Luquillo visitando lo que antes eran los kioscos de Luquillo. Cuando me criaba esos kioscos eran literalmente chozas hechas de aluminio o madera, algunas de ellas se estaban cayendo en cantos. ¡Pero eran bellas!  Allí se encontraba todo tipo de fritura criolla, agua de coco y antojitos puertorriqueños de todas clases.  Hoy día ya no son chozas, son estructuras de bloque y concreto.  Todavía se encuentran los antojitos, aunque algunos de ellos son restaurantes de comidas gourmet.  La cuestión es que en cierto día llego allí con unas primas que hace años no visitaban la isla, y misión cumplida porque nos dimos una harta de frituras acompañadas de agua de coco. Salimos rodando de allí.  Al salir del local, comenzamos a recorrer la hilera de kioscos y no había donde tirar la basura.  Buscamos y veíamos como las gentes ponían la basura en las esquinas, en rotos en la pared…   “¡¿No hay zafacón?!  ¿Y que rayos hacemos con esto?”  Le preguntamos a un muchacho que iba caminando y disfrutando de frituras.  El chico muy atento y caballeroso nos enseñó un rotito en una pared donde había servilletas, latas vacías, cocos, pedazos de comida y claro…moscas.  Mis primas y yo nos miramos desconcertadas.  La desdicha vino por parte del muchacho y con la rapidez que nos mostró como rebajar estos establecimientos que han sido icono de esta área.  No por lo que nos dijo, si no la cultura que conlleva lo que nos dijo.  Nosotras escogimos caminar hasta encontrar un zafacón, y en unos 20 segundos encontramos un receptáculo de basura dentro de uno de los establecimientos. 
¿Crees tú que si todos los consumidores hicieran lo mismo hubiese basura por esta hilera de negocios que es tan importante para el comercio de esta área de Luquillo, y para el turismo de la isla?   

Piensa cerebro. 

Todos tenemos que escoger si continuamos una cultura dislocada o si subimos el estándar que define a Puerto Rico.  Empieza con cada uno de nosotros tomando responsabilidad por cada una de nuestras acciones… Olvida lo que hiciste ayer, escoge y comienza de nuevo.  ¿Qué vas a hacer hoy para mejorar tu calidad de vida?   

Thursday, October 27, 2011

Poema-Valle de Collores de Luis Llorens Torres



Comienzo mi blog con el célebre poema “Valle de Collores” escrito por Luis Llorens Torres, que para todo aquel que se ha ido de la isla de Puerto Rico tiene un significado muy sentimental.  Les dejo con el poema y espero que aunque fuera o dentro de la isla se detengan a sentir la emoción del autor en relación a su experiencia de abandono a un terruño.   

Poema Valle De Collores de Luis Llorens Torres


Cuando salí de collores
fue en una jaquita baya,
por un sendero entre mayas
arropás de cundiamores.
  Adiós, malezas y flores
de la barranca del río,
y mis noches del bohío,
y aquella apacible calma,
y los viejos de mi alma,
y los hermanitos míos.
¡Qué pena la que sentía,
cuando hacia atrás yo miraba,
  y una casa se alejaba,
y esa casa era la mía!
La última vez que volvía
  los ojos, vi el blanco vuelo
de aquel maternal pañuelo
empapado con el zumo
del dolor. Mas allá, humo
esfumándose en el cielo.
La campestre floración
era triste, opaca, mustia.
Y todo, como una angustia,
me apretaba el corazón.
La jaca a su discreción,
iba a paso perezoso.
Zumbaba el viento, oloroso
a madreselvas y a pinos.
Y las ceibas del camino
parecían sauces llorosos.
No recuerdo como fue
(aquí la memoria pierdo)
Más en mi oro de recuerdos,
recuerdo que al fin llegué,
la urbe, el teatro, el café,
la plaza, el parque, a la acera…
Y en una novia hechicera,
hallé el ramaje encendido,
donde colgué el primer nido
de mi primera quimera.
Despues, en pos de ideales.
Entonces, me hirió la envidia.
Y la calumnia y la insidia
y el odio de los mortales.
Y urdiendo sueños triunfales,
vi otra vez el blanco vuelo
de aquel maternal pañuelo
empapado con el zumo
del dolor. Lo demás, humo
esfumándose en el cielo.
Ay, la gloria es sueño vano.
Y el placer, tan sólo viento.
Y la riqueza, tormento.
Y el poder, hosco gusano.
Ay, si estuviera en mis manos
borrar mis triunfos mayores,
y a mi bohío de Collores
volver en la jaca baya
por el sendero entre mayas
arropás de cundiamores.